Hombre sujetando cesta de comida

Es momento de tomarnos en serio la producción sostenible

Está en nuestras manos ser más responsables y conscientes de lo que comemos y entender cómo puede afectar al medio ambiente

Si solamente tenemos en cuenta que en EEUU, de media, cada persona consume anualmente unos 900 kg. de comida, es fácil concluir que el enorme esfuerzo para satisfacer este apetito, genera un impacto en el medio ambiente, desde la sobrepesca y los fertilizantes que se filtran a nuestras reservas de agua, hasta la muerte masiva de abejas por el uso de pesticidas y la pérdida de su hábitat.

Nuestros hábitos de consumo, por otra parte, implican un tremendo coste social a causa de la obesidad creciente y el coste sanitario derivado de esta. Por ello, sobre el sector -productores, empresas, distribuidores…- existe una presión creciente que demanda la reducción del impacto medioambiental y social de la producción alimentaria, lo que supone un reto a diferentes niveles:

Producción Agrícola Sostenible

Desde el punto de vista del productor no es fácil cambiar las formas actuales de producción mediante la utilización de fertilizantes y pesticidas convencionales, ya que este cambio, implica poner en riesgo su medio de vida. Además, tampoco tiene la garantía de que su inversión vaya a ser recuperada en términos de esfuerzo y dinero, solo porque vaya a cumplir las regulaciones y disposiciones legales. 

La realidad es que, a pesar de que los estudios de mercado demuestran la cada vez mayor demanda de productos orgánicos, solo un 1% de la superficie agrícola de EEUU es destinada a cultivo de esta naturaleza. Además, hay que tener en cuenta que un terreno de producción ecológica rinde un 10-20% menos que uno cultivado de convencional.

Por esta razón, es necesario encontrar un balance entre producción y precios que asegure a los productores las mismas ganancias, además del beneficio social y medioambiental de mantener la calidad del terreno.

Mano dando agua a las plantas
Desde el punto de vista del productor no es fácil cambiar las formas actuales de producción | Getty Images

En paralelo, los antibióticos en la crianza de animales tienen cada vez menos cabida, en un entorno legislativo que está limitando su uso. Este uso se viene realizando con base a su administración como método de prevención de enfermedades o acelerar el crecimiento del animal, y no como tratamiento de las mismas. Esto, a su vez, está derivando en la aparición de especies de insectos y bacterias resistentes, lo que ya es una preocupación de salud pública.

Así, empresas como McDonalds o Burger King, en EEUU, ya están comprometiéndose a asegurar que su carne provenga de una crianza total o casi totalmente libre de antibióticos.

Si nos centramos en el consumo de pescado, los consumidores estamos demandando igualmente un producto que haya sido capturado o criado de forma sostenible, y las empresas del sector se están viendo obligadas así a revisar los métodos de captura y asegurar unas condiciones laborales justas para sus trabajadores.

Es un hecho: El consumidor es cada vez más exigente con la procedencia de los alimentos, en una época en la que el cambio climático y la globalización nos hacen reflexionar acerca de la sostenibilidad de la producción mundial.

¿Será este el año en que el mundo decidió asegurar la sostenibilidad y respeto al medio ambiente en su producción alimentaria?

La respuesta la tenemos nosotros en nuestras manos.