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¿Qué es una ampolla? Cómo curar y prevenir las ampollas en los pies

Las ampollas en los pies debidas a rozaduras y otras causas se pueden prevenir y curar con métodos caseros.

¿Qué es una ampolla? Cómo curar y prevenir las ampollas en los pies | .

Una ampolla es una bolsa llena de líquido que se desarrolla en la más capa externa y gruesa de la piel como respuesta a una lesión o infección. Las ampollas suelen aparecer sobre zonas que han sufrido un daño para protegerlas de lesiones mayores.

Por lo general las ampollas se desarrollan en las manos y en los pies, sobretodo en estos últimos, ya que es una zona donde se encuentran muchos nervios y vasos sanguíneos y suelen estar expuestos a rozaduras durante todo el día.  Estas temidas ampollas en los pies pueden ser especialmente dolorosas y dependiendo de dónde esté se encuentre situada nos puede producir incapacidad para andar o dificultad para ser tratada.

En este artículo os explicamos cómo prevenir y cómo curar las ampollas en los pies y por qué aparecen las dolorosas rozaduras que las causan. Además os contaremos qué es la dishidrosis y cómo diferenciarla.

¿Qué son las ampollas?

Una ampolla es una pequeña bolsa de líquido que se forma en un área del cuerpo. Estas burbujas pueden variar en tamaño y suelen ocurrir por diferentes causas. Por ejemplo, se pueden desarrollar después de una quemadura en la piel, por una infección con hongos o bacterias, por picaduras de insecto, por golpes o por rozaduras.

Dependiendo de su ubicación, una ampolla puede interferir en las tareas de nuestro día a día. Por ejemplo, si tenemos una en los pies podemos tener dificultad para caminar, hacer ejercicio o estar de pie durante un periodo largo de tiempo.

Las ampollas se desarrollan normalmente en los pies. Afortunadamente, existen varios tratamientos caseros que pueden aliviar nuestras molestias y disminuir el riesgo de padecerlas.

Causas de las ampollas en los pies

Si tenemos ampollas en los pies, la fricción y la rozadura pueden ser la causa. Caminar o estar de pie durante varias horas al día ejerce presión sobre los talones, la planta y los dedos de esta parte del cuerpo. Cuanto más tiempo pasemos de pie durante el día, mayor será el riesgo de padecer estas vesículas.

Sin embargo, no todas las personas que caminan o que permanecen de pie durante períodos prolongados desarrollan ampollas. En muchos casos, estas burbujas son el resultado de zapatos mal ajustados, demasiado apretados o demasiado flojos que pueden causar rozaduras en la piel. Esto causa fricción y, como resultado, el líquido se acumula debajo de la capa externa de la piel.

La humedad o la transpiración excesiva también pueden desencadenar estas vesículas. Esto es común que les pase a los deportistas, especialmente a los corredores, durante la primavera y el verano. Se forman pequeñas ampollas cuando el sudor obstruye los poros de los pies.

También pueden desarrollarse después de una quemadura solar. Además, otras posibles causas de ampollas en los pies son:

  • Congelación

  • Reacción alérgica

  • Exposición química (cosméticos o detergentes)

  • Infecciones fúngicas

  • Varicela

  • Infección bacteriana

  • Herpes

  • Eczema dishidrótico

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Dishidrosis y su relación con las ampollas

Es importante saber diferenciar las ampollas que aparecen por algunos de los motivos que hemos señalado anteriormente, de las que aparecen por dishidrosis. Esta enfermedad, también conocida como eccema dishidrótico, es una afección que se caracteriza por la aparición de ampollas en las manos y en los pies. Estas suelen producir picor y comezón intensos.

Se trata de una enfermedad no contagiosa, a menudo crónica, que presenta episodios de manifestación y otros de regresión de carácter estacional, con más frecuencia durante la primavera y el verano.

Esta afección se origina en el interior del organismo, aunque muchas veces parece estar relacionada con factores externos como el estrés o enfermedades alérgicas, por ejemplo la dermatitis atópica.

Aún no se sabe exactamente por qué se manifiesta y, aunque al principio se creía que estaba relacionado con el sudor, finalmente de ha descartado esta teoría. Sin embargo, sí que se sabe que existen diferentes factores que propician tener esta enfermedad, como:

  • Padecer dermatitis atópica u otras enfermedades alérgicas como el asma o la rinitis.

  • Tener alergia a diferentes sustancias.

  • Padecer estrés emocional.

  • Sufrir una infección producida por bacterias u hongos en la piel.

  • En algunas casos, el embarazo puede ser un desencadenante, a causa de los cambios hormonales.

Diagnóstico

Por lo general una ampolla en el pie causada por una rozadura se cura en pocos días con tratamientos caseros. Desafortunadamente, algunas ampollas no responden a estos tratamientos y empeoran con el tiempo.

Debemos consultar a un médico si la ampolla causa dolor intenso o nos impide caminar o si padecemos fiebre, náuseas o escalofríos; esto puede ser signo de una infección.

En estos casos, se suele drenar la ampolla con una aguja estéril. Si se sospecha de una infección, pueden examinar una muestra del líquido para determinar la causa. Además, se nos prescribirán antibióticos tópicos u orales para tratar la infección existente y evitar que ocurra una adicional.

Si las ampollas adoptan un color amarillo, verde o púrpura a menudo es símbolo de que se han infectado y requieren atención médica. También pueden ser un síntoma de afecciones de salud subyacentes más graves, como el herpes.

Cada vez que una ampolla se decolora, se inflama extremadamente, empeora o no se cura después de unos días, debemos acudir a un médico.

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Tratamiento casero para curar las ampollas

Aunque nos podamos sentir tentados de reventar una ampolla, debemos dejarla intacta, ya que una burbuja abierta puede infectarse. Podemos cubrirla con una tirita o venda adhesiva para ayudar a protegerla mientras sana.

Al cabo de unos días, la ampolla se endurecerá y desaparecerá. Sin embargo, hasta que esto suceda, la burbuja puede resultarnos incómoda, dependiendo de su tamaño.

Si bien no debemos reventarla, drenarla con seguridad puede proporcionarnos algo de alivio. Para drenar correctamente la ampolla en casa, debemos:

  • Lavarnos las manos con agua tibia y jabón antibacterial.

  • Desinfectar una aguja con alcohol usando un hisopo de algodón.

  • Limpiar la ampolla con antiséptico.

  • Con la aguja, hacer un pequeño pinchazo en la ampolla.

  • Dejar que el líquido drene completamente de la ampolla.

  • Aplicar crema antibacterial en la ampolla.

  • Cubrir la ampolla con una venda o gasa.

Después de realizar este proceso, es importante limpiar y volver a aplicar el ungüento o antibacterial diariamente. Además, tenemos que mantener la ampolla cubierta hasta que sane.

Cómo prevenir las ampollas en los pies

Prevenir las ampollas en los pies implica abordar la causa subyacente. Si desarrollamos una ampolla debido a la fricción, debemos usar zapatos que se ajusten bien a nuestro pie. Si rozan en una parte específica del zapato, debemos usar una plantilla que proporcione un relleno adicional y reduzca la rozadura.

Si somos deportistas, debemos asegurarnos de mantener nuestros pies secos. Tenemos que aplicarnos polvos para reducir la sudoración, o usar calcetines que absorban la humedad diseñados específicamente para atletas. Estos calcetines se secan más rápido y reducen la humedad.

Si un producto cosmético (polvo, loción, jabón) o un alérgeno nos provoca ampollas en los pies, evitar el producto reduce la probabilidad de nuevas burbujas.

Para las ampollas causadas por una afección médica, debemos acudir al médico y aplicar el tratamiento que este nos indique.

Así pues, hay que identificar cuál es la causa que nos provoca la ampolla y así poder evitar que aparezcan en un futuro. Si sabemos de antemano que vamos a realizar un excursión larga y que es posible que nos aparezcan algunas, podemos ir preparados por si tenemos que drenar alguna.

Bibliografía:

  • Knapik, J. J., Reynolds, K. L., Duplantis, K. L., & Jones, B. H. (1995). Friction blisters. Sports Medicine, 20(3), 136-147.

  • McAlvage, E. M. (1981). U.S. Patent No. 4,261,061. Washington, DC: U.S. Patent and Trademark Office.

  • Ramsey, M. L. (1992). Managing friction blisters of the feet. The Physician and sportsmedicine, 20(1), 116-124.