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Fármacos para dejar de fumar

Entre los fármacos para dejar de fumar más utilizados destaca el tratamiento con Bupropion.
Las pastillas para dejar de fumar más usadas son las de Bupropion.

Los intentos serios para abandonar el tabaco deben ser supervisados por un neumólogo o un especialista en tabaquismo, que prescribirá el tratamiento más adecuado en función del grado de adicción física a la nicotina del paciente, su grado de dependencia psicológica y su nivel de tabaquismo. Según indica el doctor Carlos Jiménez Ruiz, director de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de la Princesa, en Madrid, el tratamiento del tabaquismo tiene que incluir una terapia farmacológica y una ayuda de tipo psicológico y conductual.

“Las posibilidades de éxito de un abandono del tabaco que no se acompaña de un tratamiento médico oscilan entre el 5 y 7 por ciento”, explica el doctor Jiménez. “No obstante, si este mismo fumador realiza un tratamiento farmacológico, sus posibilidades de éxito se triplican”.

Existen dos tipos de tratamiento farmacológico, cuya finalidad es combatir la dependencia física que provoca la nicotina en el fumador habitual. Por un lado está la terapia sustitutiva con nicotina, basada en la toma de nicotina por una vía distinta al tabaco a través de chicles, parches o aerosoles de nicotina. Por otro lado está el bupropion, un fármaco que actúa sobre el paciente produciendo efectos similares a los que causa la nicotina.

“Ambos son recomendados como tratamientos de primera elección en el tratamiento del tabaquismo”, señala el especialista. Aunque existe la posibilidad de combinar ambas terapias en algunos casos, es preferible utilizar únicamente una de ellas. La elección del tipo de tratamiento va a depender de las características del paciente, “ya que el tratamiento del tabaquismo debe individualizarse en función de la situación de cada enfermo”.

Como explica el doctor Jiménez, al fumador que acude a una unidad de tabaquismo para tratar su dependencia se le realiza un diagnóstico de su situación teniendo en cuenta su grado de adicción física, su nivel de dependencia psicológica o conductual y su grado de tabaquismo. “El tratamiento más adecuado se ofrece una vez que se ha realizado este diagnóstico”.

Diagnóstico del fumador

El fumador es diagnosticado desde tres puntos de vista:

  • 1) Grado de adicción física a la nicotina. Se utiliza el Test de Fargeström.
  • 2) Grado de dependencia psicológica o conductual. Se evalúa con criterios cualitativos.
  • 3) Grado de tabaquismo. Se tiene en cuenta el número de cigarrillos consumidos al día, los niveles de monóxido de carbono en el aire expirado por el fumador y los niveles de cotinina (residuos de la nicotina) en líquidos corporales.

Bupropion

El tratamiento farmacológico basado en el bupropion se debe iniciar entre una semana y quince días antes de la fecha elegida por el fumador para dejar de fumar y siempre ha de realizarse bajo la supervisión de un especialista. “una vez que se fuma el último cigarrillo, el paciente debe seguir tomando el fármaco durante un tiempo que oscila entre las 7 y las 9 semanas, aunque yo recomiendo utilizarlo hasta doce semanas después”, comenta el experto.

El bupropion actúa sobre el fumadror que deja de introducir nicotina en su organismo reduciendo los síntomas del síndrome de abstinencia tanto en número como en intensidad. Además, también disminuye la sensación de 'craving' o deseo irrefrenable de volver a encender un cigarrillo que afecta a los ex fumadores durante las primeras semanas sin tabaco.

El síndrome de abstinencia a la nicotina suele comenzar entre las 12 y las 24 horas posteriores al abandono del tabaco. Se hace muy intenso durante el primer mes y a partir de la sexta o séptima semana los síntomas de este síndrome comienzan a disminuir hasta desaparecer casi por completo a las 12 semanas.

“El bupropion está indicado en fumadores con dependencia moderada o alta, es decir, los que fuman más de 15 cigarrillos al día que estén dispuestos a realizar un serio intento de abandono”, destaca el doctor Jiménez Ruiz. “También es recomendable en fumadores con intentos fallidos utilizando terapias sustitutivas con nicotina y en pacientes con antecedentes de depresión o alcoholismo”.

Los estudios científicos señalan que uno de cada tres fumadores que utilizan bupropion para dejar de fumar permanecen abstinentes al cabo de un año de seguimiento del tratamiento, cifra bastante alta en opinión del especialista. En cuanto a los efectos secundarios del fármaco, “son leves, poco frecuentes y controlables, y en muy pocas ocasiones obligan a retirar el tratamiento”. Los más llamativos son el insomnio, que puede afectar a entre el 25 y 30 por ciento de los pacientes que empiezan a tomar bupropion y las náuseas y la sequedad de mucosas.

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