La miopía: causas y soluciones

La miopía se produce porque la imagen visual no se enfoca directamente en la retina, sino delante de ella.
La miopía afecta a la visión lejana | Unsplash

La miopía consiste en un error del enfoque visual que dificulta la visión de los objetos lejanos, de manera que se ven borrosos mientras que la visión cercana es correcta. Generalmente se desarrolla con rapidez en la juventud y se estabiliza a partir de los 20 años. Aunque afecta por igual a hombres y mujeres, existe cierta predisposición genética a padecerla.

En este artículo hablaremos de las causas que pueden producir la miopía, que síntomas padecen las personas con esta afección, cómo diagnosticarla y cuándo debemos acudir al especialista para realizarnos una revisión.

Causas y diagnóstico de la miopía

La miopía se produce porque la imagen visual no se enfoca directamente en la retina, sino delante de ella. Este trastorno puede producirse porque el ojo es demasiado alargado o porque el cristalino tiene una distancia focal demasiado corta. La miopía se detecta mediante pruebas de agudeza visual y de refracción, y un examen profundo de la retina y los músculos del ojo.

Actualmente, se ha determinado que la miopía tiene un fuerte componente genético, lo cual significa que esta enfermedad se transmite de forma dominante de padres a hijos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que también hay personas que presentan miopía y no tienen antecedentes familiares con dicha afección. En estos casos, las causas de padecerla son:

  • Patológicas: algunas enfermedades pueden producir de manera temporal (pseudomiopía) o definitiva miopía. Por ejemplo, la diabetes tipo 2 o determinadas clases de cataratas pueden producir miopía. Las cataratas es la pérdida de la trasparencia en el cristalino, lo que produce una alteración de la refacción de la luz.
  • Tóxico: si la persona consume determinadas sustancias, estas pueden producir alteraciones visuales temporales o definitivas, alterando la visión y produciendo miopía.
  • Medioambientales: aunque a día de hoy aún no se ha demostrado del todo, se cree que existe una relación directa entre el desarrollo de esta enfermedad y el desarrollo de acciones que exigen la cercanía del ojo a un determinado objeto repetidamente durante la etapa de crecimiento del niño.

Síntomas de la miopía

El síntoma que con más frecuencia delata la aparición de miopía es la visión borrosa de los objetos distantes. Sin embargo, en los primeros estadios del trastorno el paciente puede no darse cuenta de la pérdida de visión. Por este motivo hay que comprobar si, junto a la visión borrosa, se presentan pestañeos constantes, dolores de cabeza o tensión ocular.

A continuación te detallamos los diferentes síntomas de la miopía:

  • Visión borrosa al observar objetos que se encuentran alejados.
  • Entrecerrar los párpados constantemente para poder ver con claridad.
  • Presentar dolores de cabeza a causa de la fatiga ocular.
  • Dificultad para poder ver con claridad al conducir con un vehículo, sobre todo al anochecer. A este fenómeno se le conoce por el nombre de miopía nocturna.

Generalmente la miopía es detectada a las personas por primera vez durante la infancia, más concretamente en los primeros años de la escuela primaria y en la adolescencia.

Si un niño padece miopía, sufrirá los siguientes síntomas:

  • Constantemente está entrecerrando los ojos.
  • Tiene la necesidad de sentarse cerca del televisor, de la pantalla del ordenador y de la pantalla del cine. También se suele sentar en la primera fila de clase.
  • Parpadea de manera excesiva.
  • No tiene consciencia de los objetos que se encuentran alejados de él.
  • Se frota los ojos con frecuencia.

Cuándo debes consultar con un médico

Es importante saber cuándo hay que acudir al médico o al especialista. Ciertas personas padecen una miopía muy leve, y ni siquiera requieren de gafas u otro tipo de tratamiento. Sin embargo, si padeces síntomas más agudos es conveniente que revises tu visión.

Si tienes dificultad para ver objetos lejanos y visualizas un desdibujamiento cuando enfocas a la lejanía suficientemente agudo como para no poder ver con claridad o realizar una acción correctamente, es importante que acudas a un especialista.

Si la calidad de tu vista te impide poder disfrutar de tus actividades, debes ir a un oculista para que te revise tu vista. Este profesional determinará el grado de miopía que sufres y evaluará las diferentes opciones que tienes para corregir tu vista.

También es importante saber cuando debes acudir al médico de urgencia. En los siguientes casos es conveniente ir al especialista de urgencias:

  • Aparecen en tu campo de visión objetos flotantes, como pequeñas partículas oscuras que parecen flotar.
  • Visualizas una sombra similar a una cortina. Esta también se ubica en tu campo visual.
  • Aparecen destellos de luz en uno o en los dos ojos.

Estos síntomas son signo de desprendimiento de retina, una complicación de la miopía que no suele producirse con frecuencia. Sin embargo, si padeces uno de estos síntomas debes acudir de urgencia rápidamente, ya que en el desprendimiento de retina el tiempo es oro para no perder la vista.

Tratamiento de la miopía

Si bien no existe un tratamiento preventivo, los errores en la visión pueden compensarse mediante el uso de gafas graduadas o de lentes de contacto, dependiendo de la gravedad del caso. Las gafas no tienen efectos adversos sobre el ojo, aunque pueden resultar incómodas, e incluso antiestéticas, en la práctica de algunas actividades deportivas y profesionales.

Por su parte, las lentillas resultan más cómodas y estéticas, si bien puede surgir cierta intolerancia, úlceras corneales e infecciones graves si no se siguen hábitos higiénicos correctos. 

La miopía también se puede corregir con cirugía mediante la técnica Lasik, capaz de moldear la córnea y modificar la curvatura del estroma. Esta intervención permite que las imágenes se enfoquen bien en la retina y está indicada en los pacientes que tienen menos de 10 dioptrías y no sufren trastornos oculares añadidos.

El tratamiento de la miopía es intentar desviar los rayos de luz que se proyectan por las imágenes, para de esta manera enfocarlos correctamente sobre la retina. Para poder conseguirlo, el tratamiento que actualmente funcionan son los que hemos mencionado anteriormente: las gafas, las lentillas o la cirugía refractiva.

A continuación vamos a enumerar las diferentes ventajas y desventajas de cada una de ellas:

  • Gafas: como inconveniente se pueden perder o romper y no cubren todo el campo visual. Sin embargo, no producen efectos adversos al ojo. Se desaconseja su uso en actividades deportivas y determinadas profesiones.
  • Lentes de contacto: las lentillas proporcionan una corrección visual adecuada, incluyendo la visión lateral o periférica. Sin embargo pueden producir úlceras corneales e infecciones en los ojos.
  • Cirugía refractiva: esta es la opción más cara a la hora de tratar la miopía. Es una alternativa voluntaria para todas aquellas personas que no quieren utilizar gafas ni lentillas. Se debe tener en cuenta que con esta operación no se garantiza una corrección perfecta de la afección.

En todo caso, la evaluación por parte del oculista te presentará las opciones más convenientes para el grado de miopía que sufras.

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