¿Qué son las paperas?

Paperas: síntomas, diagnóstico, prevención y tratamiento | .

 

Las paperas son una infección viral, sumamente contagiosa, que provoca la inflamación dolorosa de las glándulas salivales. Esta patología está provocada por un virus específico de la familia de los paramixovirus, ataca particularmente a las glándulas salivales, especialmente las mayores que son las parótidas, y que están ubicadas debajo de las orejas y en los huecos de la mandíbula, por ello también es conocida como parotiditis.

Se transmite a través de las bacterias que se viajan con la tos o con los estornudos. Otro mecanismo de transmisión común es el contagio directo de gotas de saliva o por medio de objetos contaminados con saliva infectante, como pueden ser vasos o cubiertos. Las paperas normalmente aparecen en una edad pediátrica y como inmunizan al enfermo, no se repiten.

Por regla general es una enfermedad benigna, aunque no hay que ignorar posibles complicaciones, que pueden manifestarse con una inflamación del encéfalo (encefalitis) y/o de las meninges (meningitis). Estas inflamaciones se recuperan con rapidez y normalmente no dejan secuelas. En contadas ocasiones puede llegar a presentarse una inflamación testicular, pero no deja ninguna secuela de esterilidad. Otras complicaciones menos frecuentes aún son la pancreatitis, tiroiditis o la lesión del nervio auditivo originando sordera.

El virus de las paperas se puede transmitir en cualquier momento desde 48 horas antes de que aparezcan los síntomas hasta 6 días después. El período de incubación es de 14 a 24 días después del contagio. Normalmente esta enfermedad puede durar hasta 18 días.

Síntomas

En los primeros días de la enfermedad pueden aparecer síntomas comunes con la gripe como dolor de garganta, malestar general , fiebre que normalmente no supera los 38 grados centígrados, falta de apetito y la garganta de color rojo (irritación de la garganta). Posteriormente, las paperas se caracterizan por una inflamación, hinchazón y dolor de las glándulas parótidas. Estas glándulas se endurecen y el dolor aumenta al masticar o tragar y puede producir también dolor de oídos. La hinchazón puede llegar a deformar la cara hacia las órbitas de los ojos o hacia el cuello, y a veces en ambos sentidos.

En el caso de que las paperas se compliquen con meningoencefalitis, el paciente suele producir signos y síntomas de cefalea, vómitos, náuseas y rigidez de nuca. Ante estos síntomas hay que acudir inmediatamente al médico o llevar al niño a un servicio de Urgencias. Esta complicación no suele ser grave aunque sí requiere de cuidados hospitalarios.

Mientras que en niños las paperas no suelen ser graves, cuando esta enfermedad ataca a adolescentes o adultos, la infección puede propagarse a los testículos. En este caso, el paciente manifiesta dolores de cabeza y fiebre alta, de hasta 40 grados o más. Estos síntomas se atenúan, pero si persiste el dolor hay que guardar absoluto reposo.

Diagnóstico

Esta enfermedad se diagnostica por la propia observación de los síntomas. Otro modo de reconocerla es a través del historial médico y el reconocimiento físico realizado por el especialista.

Prevención

La vacuna triple vírica protege frente a la rubéola, el sarampión y las paperas. Esta vacuna también se conoce como MMR (measles, mumps y rubella). La vacuna se muestra eficaz en la totalidad de las personas a las que se les suministra y es altamente segura.

Normalmente se administran dos dosis de triple viral: la primera al año de edad, y la segunda, que también es conocida como de refuerzo, antes del ingreso escolar (entre los cuatro y seis meses). En cualquier caso, también se recomienda la vacunación en aquellos adultos que no la recibieron durante la infancia.

Se aplica por vía subcutánea en la parte superior del brazo. Si aparecen efectos adversos suele ser entre los 5 y los 12 días posteriores a la vacunación, pero solo aparecen entre el 5 y el 15 por ciento de los casos vacunados.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para las paperas. Se reduce a evitar los alimentos que hagan contraer los conductos salivales, como aquellos de sabor intenso (ácidos) y guardar reposo. Es necesario calmar el dolor mediante analgésicos y antinflamatorios. También es conveniente que el niño tome baños frecuentes y que beba abundantes líquidos.

En caso de que la enfermedad se complique, es necesario acudir al médico para que describa el tratamiento adecuado.

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