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SRAS: ¿Puede una persona iniciar una epidemia?

Se hipotetiza que epidemias como la de SRAS pueden asociarse a personas particularmente infecciosas.
La epidemia del virus SRAS y la hipótesis de las personas supercontagiosas

Mientras se investiga el origen y tratamiento de la neumonía atípica, los epidemiólogos y microbiólogos analizan cuestiones tangentes a esta enfermedad. Una de ellas es la capacidad infecciosa de algunas personas, que, al parecer, puede llegar a ser más elevada de lo que se considera normal. De hecho, a lo largo de la historia de las epidemias, siempre ha habido pacientes con nombre y apellidos a los que se “culpabilizó” de la propagación.

Un médico chino infectó a 12 huéspedes de su hotel hongkonés, que luego volaron a Singapur, Vietnam y Canadá, extendiendo así la neumonía atípica. Un niño, también chino, está tan infectado por el virus causante del SRAS que se le ha apodado “el emperador venenoso”. Una mujer canadiense ha infectado con este mismo virus a tres generaciones de su propia familia. Observando cómo se propaga la misteriosa neumonía por todo el mundo, algunos epidemiólogos se empiezan a preguntar si el virus causante de la enfermedad está siendo transmitido por personas cuya capacidad infecciosa supera a la de la media: los “supercontagiosos”.

La idea de que una persona pueda causar más contagios que otra no es nueva. En realidad, esta hipótesis se estudia desde la epidemia del tifus de 1907. En el caso de algunas enfermedades infecciosas, como la tuberculosis, la varicela o las producidas por estafilococos, estos “supercontagiosos” existen. Pero a pesar de que se han descrito casos anecdóticos protagonizados por enfermos, hay pocos estudios científicos al respecto.

Con respecto a la neumonía atípica o síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), el premio Nobel y microbiólogo Joshua Lederberg ha aventurado que “quizá haya ‘supercontagiosos’ que además sean parcialmente resistentes a la enfermedad, aunque no exista ninguna prueba al respecto”. De hecho, la mayoría de expertos, según se recoge en un artículo publicado en ‘The New York Times’, argumenta que es muy difícil describir cómo se transmite la enfermedad sin haber determinado todavía cuál es su causa exacta.

Qué aumenta la capacidad de contagio

En todo caso, el principal transmisor del SRAS ha sido un técnico de aeropuerto de 26 años, que está ingresado en el Hospital Príncipe de Gales de Hong Kong y que parece haber contagiado el virus a 112 personas, incluidos todos los médicos y enfermeras que le han tratado.

La razón parece encontrarse en que le medicaron con ayuda de un nebulizador que introducía los fármacos directamente en sus pulmones y a través del cual también exhalaba partículas con el virus. Esta sería una buena explicación de la existencia de “supercontagiosos”. Su elevada capacidad de contagio no es genética, sino que se puede atribuir a simples coincidencias, como el hecho de recibir tratamiento a través de un nebulizador o de tener una irritación en la garganta que les hace toser más de lo normal. O que se sientan lo suficientemente bien para salir y no quedarse en casa, o simplemente, que por su trabajo estén en contacto directo con mucha gente.

Otra teoría es que algunas personas tienen cepas más contagiosas del virus. Por ejemplo, al mutar y pasar de animales a humanos, el causante de la gripe puede volverse más o menos contagioso.

Alguna población también es genéticamente más susceptible. El primer portador en tener la infección suele ser un “supercontagioso”. Los descendientes de europeos conviven con la tuberculosis mucho mejor que los indios americanos, probablemente porque cuentan con una herencia genética dotada por los supervivientes a esta contagiosa enfermedad.

Las reinfecciones también aumentan la capacidad infecciosa de los enfermos. De hecho, estos segundos contagios parecen ser responsables de la rápida expansión del sida en Africa.

Supercontagiosos famosos

Gaetan Dugas fue el asistente de vuelo gay al que se culpó por la rápida expansión del sida en Norteamérica y al que se apodó ‘Paciente Cero’ en un libro de Randy Shilts sobre el tema. Al parecer Dugas contagió voluntariamente a otras personas. En el libro de Shilts, se asegura que se mofaba de los hombres con quien se acostaba, diciéndoles que “quizá fueran los próximos en tener el cáncer gay”.

Otro famoso caso fue descrito en la revista especializada ‘The New England Journal of Medicine’ en noviembre de 1999. Un niño de 9 años, habitante de una zona rural de Dakota del Norte infectó por tuberculosis entre 1997 y 1998 a su familia y 56 compañeros de colegio.

Mary Mallon, una de las personas infectadas en la epidemia de tifus que asoló Nueva York en 1907 y que todavía se recuerda entre las más cruentas, llegó incluso a recibir el nombre de la plaga ('Mary, la Tifoidea'). Mallon contagió a muchas personas porque, a pesar de sentirse enferma, no dejó de trabajar. Era cocinera.