Cómo enfrentarse al estrés laboral

El estrés laboral es la principal causa de absentismo y se asocia a distintos factores relativos a la organización.
Claves para afrontar el estrés laboral y sus síntomas físicos y psicológicos.

El estrés o síndrome general de adaptación afecta a uno de cada tres trabajadores europeos y es la dolencia más frecuente después del dolor de espalda. A pesar de las iniciativas europeas para combatir el estrés laboral mediante programas de prevención, las condiciones actuales de trabajo distan mucho de ser las más adecuadas para reducir la presión laboral. 

Más de 40 millones de europeos sufren estrés laboral, un trastorno que origina el 50 por ciento de los casos de absentismo, según indica la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo. Entre los factores que influyen en su aparición se encuentran “el contenido del trabajo, la carga psicológica que implica, la autonomía para organizar el tiempo, los estilos de mando, la definición de funciones o las posibilidades de participar en la organización”, indica Pilar Paúl, psicóloga del Servicio de Prevención del Hospital Miguel Servet, de Zaragoza.

Otros aspectos que inciden en la respuesta del trabajador en las situaciones de estrés son el interés que el empleado percibe por parte de la empresa, como el hecho de que se establezcan programas de formación e información, o planes de carrera profesional, así como las propias relaciones profesionales que se establecen entre los compañeros, en las que no sólo intervienen aspectos relativos a la personalidad y el carácter, sino también cuestiones como los conflictos derivados de las categorías profesionales.

Cada persona responde de manera distinta cuando se enfrenta a estos estímulos o problemas. Así, algunas tienen una respuesta física o psicológica, mientras que en otras se produce una alteración de la conducta.

Entre los síntomas físicos más frecuentes se encuentran “los dolores de estómago y musculares, y los trastornos cardiovasculares. El estrés también se suele manifestar en forma de olvidos o falta de concentración, dudas e incapacidad para tomar decisiones. Incluso se llega a cuestionar la propia autoestima”, señala Paúl.

En cuanto a los cambios de conducta, destacan la irritabilidad en el hogar y en el puesto de trabajo, los problemas para conciliar el sueño, los trastornos alimenticios, las dietas desequilibradas, y el consumo excesivo de tabaco, alcohol o fármacos.

Impacientes e hiperactivos

Si bien el estrés laboral afecta más a las personas que son impacientes, hiperactivas o competitivas, ninguna profesión está exenta de generar situaciones de estrés. El puesto de trabajo y el entorno laboral pueden resultar muy perjudiciales para el trabajador. El estrés suele ser mayor en los trabajos en los que existe cierto riesgo físico, como la minería o la construcción, o en las profesiones en las que se deben tomar decisiones importantes constantemente.

"También es frecuente en las personas jóvenes que se incorporan al mundo laboral y que pueden ser vistas como una amenaza por la organización en la que se integran. Lo mismo ocurre con los trabajadores mayores que deben adaptarse a las nuevas teconologías en las últimas fases de su vida laboral. Estos cambios en la cultura y la organización del trabajo pueden causar mucho estrés”.

En las primeras etapas, el apoyo social y familiar suele ayudar a superar la situación. Sin embargo, en las fases avanzadas es necesario el apoyo de un especialista que determine la necesidad de establecer un tratamiento farmacológico o proporcione al trabajador armas para superar el problema, como el aprendizaje de técnicas de control de estrés, del tiempo de trabajo, de habilidades sociales o asertividad.

Si el problema es detectado por el médico de empresa o en el propio puesto de trabajo, “las primeras intervenciones deben dirigirse hacia el control y eliminación de los agentes estresores que puedan suponer un riesgo para los trabajadores”. Asimismo, desde la propia empresa se deben organizar cursos para la gestión del estrés e impulsar la formación del trabajador, de manera que aprenda a organizar mejor sus tareas y gestionar su tiempo de trabajo.

Claves para afrontar el estrés

  • Contar con una buena forma física, realizar actividades deportivas y llevar una dieta equilibrada
  • Llevar un ritmo de sueño y descanso adecuados 
  • Tener tiempo de ocio y horarios de trabajo flexibles que permitan conciliar la vida laboral con la familiar 
  • Aprender técnicas de relajación y estiramientos 
  • Fomentar el pensamiento positivo y mejorar las habilidades sociales cuando se trabaja de cara al público
  • Conocer técnicas para resolver problemas, tomar decisiones y organizar el tiempo
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