Los secretos de la productividad

¿Cómo asegurar la productividad? | Cedida

 

Desde la preparación de los exámenes de clase hasta el trabajo en la oficina, las distracciones están siempre allí, a la vuelta de cada esquina. Incluso a la hora de realizar actividades que de verdad disfrutamos las distracciones pueden aparecer y hacer interrupciones no deseadas. Estas distracciones llegan de distintas formas y con una frecuencia mayor o menor dependiendo de la persona, la situación particular de cada uno y una variedad de factores diferentes. Entonces, si depende de factores como estos cabe preguntarse cómo es posible tomar las riendas y asegurarse un día productivo.

¿Cómo asegurar la productividad?

Para empezar, el camino de la productividad pasa por evitar autoflagelarse por no haber sido productivo. A menudo puede ser fácil caer en la tentación del sentimiento de culpabilidad pero si empleamos una lógica racional estos pensamientos no aportan ningún beneficio.

Es fundamental entender que incluso los profesionales que dependen del rendimiento de su productividad en un ambiente competitivo no siempre llegan a ser productivos. Los deportistas de élite de las Olimpiadas y los mejores jugadores de Jackpot City Casino tienen días en los que no son capaces de rendir. Teniendo esto en cuenta, hay que empezar a pensar qué hacer desde el momento presente.

Empezar el día con buen pie

Algo fundamental y muy efectivo que se puede hacer es empezar de buena forma el día. Esto pasa por comer un desayuno equilibrado y nutritivo. Además, lo que ayuda mucho también es comenzar el día haciendo algo de ejercicio para obsequiar tanto al cuerpo como al cerebro con un regalo de químicos naturales y beneficiosos.

Otro factor para tener una buena mañana que asegure un día productivo es levantarse bien descansado. Sin haber acumulado las horas necesarias de sueño la noche anterior el cerebro sufrirá, y el trabajo a hacer también.

Tomar descansos | Cedida

 

Tomar descansos

Una vez comenzado el día y el trabajo, es importante tener en cuenta que la productividad tiene sus límites. Por ello es fundamental hacer pausas cortas de vez en cuando. No se trata de olvidarse del trabajo y holgazanear, sino de darle un merecido respiro a nuestro cerebro y evitar cargarlo demasiado. Un descansito de diez minutos por cada hora de esfuerzo es una buena medida, y si puede ser una pequeña caminata al aire libre, mejor.

La clave es no cargarse demasiado y tomar las tareas de una en una intentando no agobiarse y evitando la multitarea, que puede dar una sensación de productividad aumentada pero que realmente la disminuye. La productividad no debería ser contemplada como una senda de duro esfuerzo, sino como un proceso de aprendizaje individual que hay que tomarse con calma y pragmatismo.

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