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Embarazadas y viajes

Las embarazadas se encuentran dentro de la población de riesgo de sufrir trombosis venosa profunda, comúnmente conocida como “síndrome de la clase turista”.
Las embarazadas tienen un mayor riesgo de sufrir problemas digestivos durante los viajes.

La situación especial en la que se encuentra la mujer embarazada exige que las precauciones se extremen antes y durante la realización del viaje. Aunque el embarazo no imposibilita por sí mismo la realización de un desplazamiento internacional, los especialistas recomiendan que si se trata de un viaje de placer que se planea con antelación y se puede elegir la fecha, éste se realice dentro del segundo trimestre de gestación.

Como indica el doctor José Luis Pérez-Arellano, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical del Hospital Insular de Las Palmas, “en este período aún no existe la posibilidad de que se acelere el parto y las complicaciones habituales del primer trimestre ya han desaparecido”. Según el especialista, en las seis últimas de embarazo se desaconseja que la mujer viaje en avión, e incluso algunas compañías aéreas no admiten a pasajeras en esta situación en sus vuelos internacionales.

Las embarazadas se encuentran dentro de la población de riesgo de sufrir trombosis venosa profunda, comúnmente conocida como “síndrome de la clase turista”. “El propio útero aumenta de tamaño durante la gestación, dificultando el retorno venoso de las extremidades inferiores, siendo frecuentes los edemas al final de la tarde en una embarazada. Si a esto sumamos la inmovilidad que implica un viaje en avión durante varias horas, el riesgo de una complicación de este tipo aumenta”, señala el doctor Pérez-Arellano.

Vacunas

Como norma general, se descarta la utilización de vacunas con microorganismos vivos atenuados, como es el caso de la vacuna de la fiebre amarilla y la de la fiebre tifoidea por vía oral, que están contraindicadas en gestantes. “Durante el embarazo, la mujer tiene un ligero estado de inmunodepresión con el fin de aceptar al feto”, explica el experto. “En esta situación, un micoorganismo atenuado puede diseminarse e incluso afectar al feto y ocasionar problemas”.

Al igual que para cualquier viajero, el Africa Subsahariana constituye el área geográfica de mayor riesgo para la mujer embarazada. En la prevención de la malaria, la patología endémica más grave en estas zonas, los fármacos empleados varían si la mujer está en período de gestación. Además las medidas de protección para evitar picaduras de mosquitos deben extremarse en estos casos.

“Durante el primer trimestre no se debe utilizar la mefloquina, que es el medicamento más eficaz para proteger contra la enfermedad, ya que no se ha demostrado que este fármaco no produce malformaciones en el feto”, apunta el doctor Pérez-Arellano. “La prevención de la malaria en gestantes se basa en la utilización de cloriquina y proguanil, que son menos eficaces. La doxiciclina está formalmente contraindicada durante el embarazo”.

En caso de diarrea

En caso de que la embarazada contraiga la diarrea del viajero, debe ser tratada más enérgicamente que otros pacientes y hay que tener en cuenta que el tratamiento antibiótico es más limitado en este grupo de población. La actuación en estas situaciones consiste en la rehidratación oral y la utilización de loperamida si no hay fiebre ni sangre en las heces.

Sólo en caso necesario se administrarán los siguientes antibióticos: amoxicilina, cefixima o axitromicina, que no suelen ser los habituales en el tratamiento de la diarrea, ya que se suelen usar las quinolonas. Por ello, no estaría de más incluir estos antibióticos en el botiquín de viajes de la embarazada.