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Enfermedades que afectan a la conducción

Alteraciones tan diversas como el insomnio, la esquizofrenia, la epilepsia y las alergias pueden afectar a la conducción.
Enfermedades que afectan a la conducción | .

 

Son numerosas las enfermedades que tienen efectos perjudiciales para la conducción. Durante el periodo primaveral, cabe prestar especial atención a los procesos alérgicos, cuyos síntomas afectan a la capacidad de conducir. El lagrimeo, la rinitis, la conjuntivitis, la fatiga, el malestar general, los picores y las series de estornudos reducen la capacidad de concentración y el rendimiento al volante. Además, muchos de los fármacos empleados para tratar estas enfermedades producen insomnio u otros efectos secundarios incapacitantes.

Si sufre alergias, no recurra a la automedicación. Advierta a su médico que es conductor para que le recete un fármaco que afecte lo menos posible a su capacidad de conducir. Si está en tratamiento no consuma alcohol, ya que favorece la somnolencia. Cierre las ventanillas del coche para evitar la entrada de polen y, durante el amanecer, cuando hay más pólenes en el aire, salga del coche lo menos posible.

El Reglamento General de Conductores vigente (RD 772/1997) establece que a las personas con enfermedades del sistema nervioso y muscular que produzcan pérdida o disminución grave de sus funciones motoras, sensoriales o de coordinación que incidan involuntariamente en el control del vehículo no se les otorgará o renovará el permiso de conducción. Entre estas patologías se encuentra la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo y de mal pronóstico. Los síntomas principales son el temblor, la bradicinesia, la rigidez muscular y, con frecuencia, las alteraciones mentales.

El mayor riesgo se da en los años anteriores al diagnóstico y en los primeros posteriores cuando, aunque existen manifestaciones clínicas, éstas no son muy claras o el paciente no ha consultado con el médico.

La esquizofrenia también tiene consecuencias graves en la conducción. La legislación no permite obtener o prorrogar la licencia para conducir a las personas que sufren este trastorno, que provoca alteraciones del pensamiento, comportamiento desorganizado, alucinaciones y delirios. No obstante, los avances en el tratamiento de la enfermedad han creado nuevas expectativas de integración de estos pacientes. Por este motivo, el Reglamento General de Conductores establece, con carácter excepcional y con el dictamen favorable de un psiquiatra o psicólogo, la obtención o prórroga del permiso con una vigencia máxima de un año.

Otras patologías que incapacitan para la conducción son la enfermedad de Alzheimer, la epilepsia, la esclerosis múltiple, los trastornos neuromusculares y los trastornos del sueño, entre los que se encuentran el insomnio, la hipersomnia, la narcolepsia o el síndrome de apnea del sueño.